Seafood Seeds

Hiroshi Hasegawa

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Hiroshi Hasegawa nació en 1950 en Mishima, una pequeña ciudad al pie del Monte Fuji, en un Japón envuelto en plena reconstrucción del país e inmerso en grandes cambios políticos y sociales, después de la Segunda Guerra Mundial. Su infancia fue feliz junto a sus dos hermanos, pero sus padres tuvieron que trabajar duro para poder mantenerle y darle una educación digna.

Casualidades de la vida, Hiroshi conoció, cuando tenía tan solo 11 años, a Katsuki Sekida, un venerable maestro zen. Durante dos años, Katsuki le enseñó algo del estilo de vida zen, pero en 1963 el maestro Sekida se marchó a Hawai. Aquel periodo de su infancia le marcó de por vida. El amor por la naturaleza aprendido de Sekida le llevó a formarse como ingeniero agrónomo y fue, gracias a sus estudios, que conoció a Masanobu Fukuoka. Después de haber aprendido junto a Fukuoka un sinfín de técnicas de cultivo natural decidió experimentar durante años en la granja de sus padres a la vez que se ganaba la vida impartiendo clases en la Universidad de Shizuoka.

Fue en la granja de sus padres, a pesar de arriesgarse a ir a la cárcel, que decide cultivar cannabis por primera vez, aunque nunca lo volvió a hacer en Japón.

En 1994 abandonó Japón a causa de la fuerte crisis económica que asoló el país en los años 90. También el aumento de la población en su ciudad natal y los altos índices de contaminación fueron valores de peso para tomar su decisión.

Cuando llegó a España se dedicó a conocer el país de norte a sur buscando un lugar para vivir que fuera tranquilo y que le permitiera una vida de recogimiento. Al final llegó a la Sierra de Aracena y quedó enamorado del entorno (y por qué no decirlo, del jamón de Jabugo).

Tuvo contacto con gente de la zona, aunque en su gran mayoría eran extranjeros que vivían en Castaño de Robledo. Allí probó por primera vez los hongos psilocibios y le abrieron la puerta a otro tipo de meditaciones. También conoció a un amigo irlandés que le proporcionó sus primeras semillas de cannabis.

Su vida no fue todo lo tranquila que esperaba, pero sí más satisfactoria: quedó prendado de las propiedades del cannabis.

Retomó de nuevo su afán por aprender y gracias a la experimentación de diferentes técnicas de cultivo y cruces llegó a crear variedades sorprendentes, aunque su hija predilecta es la Seafood Diesel.

Durante años la estuvo cultivando, creando nuevos híbridos y repartiendo semillas entre los vecinos cultivadores de la zona.

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